La privacidad en Internet se ha convertido en un tema cada vez más importante. Cada día utilizamos el móvil y el ordenador para hablar con otras personas, comprar, estudiar, trabajar, ver vídeos, utilizar redes sociales y buscar información.
Sin darnos cuenta, durante todas esas actividades vamos dejando una gran cantidad de información. Algunos datos los proporcionamos voluntariamente, mientras que otros pueden recopilarse automáticamente mediante aplicaciones, páginas web y diferentes servicios digitales.
El problema no es utilizar Internet. El verdadero riesgo aparece cuando compartimos demasiada información, utilizamos configuraciones poco seguras o confiamos en servicios y personas que no deberíamos.
Muchas veces pensamos que para proteger nuestra privacidad necesitamos conocimientos avanzados de informática. En realidad, algunos de los errores más importantes son bastante sencillos de evitar.
En este artículo de Tecnología Práctica vamos a repasar los errores más habituales que pueden poner en peligro tu privacidad, por qué pueden ser un problema y qué puedes hacer para reducir los riesgos.
1. Compartir demasiada información en redes sociales
Uno de los errores más habituales es publicar demasiada información personal en redes sociales.
Una fotografía aparentemente inofensiva puede revelar más información de la que pensamos.
Por ejemplo, una publicación puede mostrar:
- Dónde estás.
- Con quién estás.
- Dónde trabajas o estudias.
- Qué lugares frecuentas.
- Qué vehículo tienes.
- Cuándo estás de vacaciones.
- Información sobre familiares o amigos.
Esto no significa que debas dejar de publicar fotografías.
La clave está en pensar antes de publicar.
Pregúntate:
¿Me sentiría cómodo si esta publicación pudiera verla cualquier persona?
Si la respuesta es no, probablemente sea mejor no publicarla o limitar quién puede verla.

2. Publicar tu ubicación en tiempo real
Compartir la ubicación puede ser útil en determinadas situaciones, pero hacerlo públicamente puede proporcionar información innecesaria.
Por ejemplo, publicar:
«Estoy ahora mismo en este lugar.»
permite saber dónde estás en ese momento.
También debes tener cuidado con las fotografías que publicas durante unas vacaciones.
Si anuncias públicamente que estás fuera de casa durante varios días, estás proporcionando información sobre tu ausencia.
Una opción más prudente es compartir determinadas fotografías cuando ya no te encuentres en el lugar.
3. Utilizar la misma contraseña en todas partes
Reutilizar contraseñas es uno de los errores de seguridad más importantes.
Imagina que utilizas la misma contraseña para:
- Instagram.
- Gmail.
- Una tienda online.
- Un foro.
- Una aplicación.
Si uno de esos servicios sufre una filtración y tu contraseña queda expuesta, un atacante podría intentar utilizarla en otros servicios.
La solución es sencilla:
Utiliza una contraseña diferente para cada cuenta importante.
Puedes utilizar un gestor de contraseñas para evitar tener que memorizarlas todas.
4. No activar la autenticación en dos pasos
Una contraseña no debería ser la única barrera para acceder a una cuenta importante.
La autenticación en dos pasos añade una segunda comprobación.
Dependiendo del servicio, puede utilizar:
- Aplicaciones de autenticación.
- Códigos.
- Notificaciones.
- Llaves de seguridad.
- Otros métodos.
Si alguien consigue tu contraseña, todavía tendrá que superar la segunda capa.
Activa esta función especialmente en:
- Correo electrónico.
- Redes sociales.
- Cuentas bancarias.
- Cuentas de Google, Apple o Microsoft.
- Servicios de almacenamiento.
5. Aceptar todos los permisos de las aplicaciones
Cuando instalamos una aplicación, puede solicitar diferentes permisos.
Por ejemplo, puede pedir acceso a:
- Cámara.
- Micrófono.
- Contactos.
- Ubicación.
- Fotografías.
- Archivos.

No todos los permisos son necesariamente peligrosos.
El problema aparece cuando una aplicación solicita acceso a información que realmente no necesita.
Por ejemplo, una aplicación sencilla de calculadora no debería necesitar acceso permanente a tu ubicación.
Antes de aceptar un permiso, pregúntate:
¿Tiene sentido que esta aplicación necesite este acceso?
Si la respuesta es no, revisa si puedes denegarlo.
6. No revisar los permisos después de instalar una aplicación
Aunque hayas aceptado un permiso hace meses, no significa que debas olvidarte de él.
Puedes revisar periódicamente los permisos de las aplicaciones instaladas.
También es recomendable eliminar aplicaciones que ya no utilizas.
Cuantas menos aplicaciones tengas instaladas innecesariamente, menor será la cantidad de servicios que pueden acceder a información de tu dispositivo.
Haz una limpieza de vez en cuando.
Si llevas meses sin utilizar una aplicación, probablemente no necesitas mantenerla instalada.
7. Utilizar redes Wi-Fi públicas sin precaución
Las redes Wi-Fi públicas pueden ser muy útiles, pero conviene utilizarlas con cuidado.
Por ejemplo:
- Aeropuertos.
- Hoteles.
- Restaurantes.
- Centros comerciales.
- Bibliotecas.
Cuando estás conectado a una red que no controlas, evita realizar operaciones especialmente sensibles si no es necesario.
Para operaciones importantes, utiliza preferentemente una conexión de confianza.
También debes comprobar que las páginas donde introduces información sensible utilizan HTTPS.
8. Compartir información personal con desconocidos
Las redes sociales y aplicaciones de mensajería permiten conocer gente fácilmente.
Pero no deberías compartir información personal con alguien simplemente porque hayas hablado con esa persona durante unos días.
Evita proporcionar innecesariamente:
- Dirección.
- Documento de identidad.
- Datos bancarios.
- Contraseñas.
- Información sobre familiares.
- Horarios habituales.
- Ubicación en tiempo real.
Una persona puede parecer completamente normal y no necesariamente tener buenas intenciones.
La confianza debe construirse poco a poco.
9. Responder a correos y mensajes sospechosos
Los estafadores pueden utilizar correos, SMS y mensajes privados para intentar conseguir información personal.
Pueden hacerse pasar por:
- Bancos.
- Empresas de transporte.
- Redes sociales.
- Tiendas.
- Servicios de correo.
- Compañías telefónicas.
Un mensaje puede decir:
«Necesitamos confirmar tus datos.»
o:
«Tu cuenta será bloqueada.»
Antes de responder, comprueba quién te lo está enviando.
Nunca proporciones contraseñas o códigos de autenticación mediante un mensaje inesperado.
10. Pulsar enlaces sin comprobarlos
Un enlace puede llevarte a una página falsa diseñada para robar información.
Esto ocurre especialmente con enlaces recibidos por correo electrónico, SMS o redes sociales.
Antes de pulsar, pregúntate:
¿Esperaba este mensaje?
¿Conozco al remitente?
¿La dirección parece legítima?
Si tienes dudas, no pulses.
Una opción más segura es entrar directamente en la página oficial escribiendo tú mismo la dirección o utilizando la aplicación oficial.
11. Guardar demasiada información en aplicaciones y servicios
Actualmente podemos almacenar prácticamente cualquier cosa en la nube.
Fotografías, documentos, conversaciones, copias de seguridad y otros archivos pueden quedar asociados a nuestras cuentas.
Esto resulta muy cómodo, pero también significa que debemos proteger esas cuentas correctamente.
Revisa periódicamente qué información tienes almacenada.
Si tienes documentos que ya no necesitas, puedes eliminarlos.
También puedes revisar las copias de seguridad y los archivos antiguos.
No se trata de borrar información constantemente, sino de evitar acumular datos innecesarios durante años.
12. No proteger correctamente el móvil
El móvil contiene una gran cantidad de información personal.
Por eso, dejarlo sin ningún método de bloqueo es un error importante.
Utiliza:
- PIN.
- Contraseña.
- Huella dactilar.
- Reconocimiento facial.
Además, activa las funciones de localización y protección disponibles en tu dispositivo.
Si pierdes el móvil o te lo roban, estas medidas pueden dificultar el acceso a tus datos.
13. Utilizar ordenadores compartidos sin cerrar sesión
Si utilizas un ordenador que también utilizan otras personas, debes tener cuidado.
Nunca dejes abierta tu cuenta de correo electrónico o redes sociales.
Cuando termines:
Cierra la sesión.
También evita guardar contraseñas en navegadores de ordenadores públicos o compartidos.
Esto es especialmente importante en bibliotecas, centros educativos, hoteles y otros lugares donde muchas personas pueden utilizar el mismo equipo.
14. Instalar aplicaciones de fuentes desconocidas
Descargar aplicaciones desde páginas desconocidas puede poner en peligro tanto tu seguridad como tu privacidad.
Una aplicación maliciosa podría intentar acceder a información del dispositivo o realizar actividades que no esperabas.
Siempre que sea posible, utiliza las tiendas oficiales y las páginas oficiales de los desarrolladores.
Antes de instalar una aplicación, comprueba:
- Quién la desarrolla.
- Qué permisos solicita.
- Cuántas descargas tiene.
- Opiniones de otros usuarios.
- Cuándo se actualizó por última vez.
Si algo no parece normal, busca otra alternativa.
15. No actualizar el sistema operativo
Las actualizaciones no sirven únicamente para añadir nuevas funciones.
También pueden solucionar vulnerabilidades de seguridad.
Si utilizas un dispositivo con software desactualizado, algunas vulnerabilidades conocidas pueden permanecer sin corregir.
Por eso es recomendable mantener actualizados:
- Sistema operativo.
- Navegador.
- Aplicaciones.
- Programas importantes.
No necesitas instalar cualquier archivo que aparezca en Internet.
Utiliza las herramientas oficiales de actualización del dispositivo.
16. Utilizar extensiones desconocidas en el navegador
Las extensiones pueden ser muy útiles, pero algunas pueden tener acceso a información relacionada con las páginas que visitas.
Por eso no conviene instalar extensiones simplemente porque alguien las recomienda en un vídeo o publicación.
Antes de instalar una, revisa:
- Desarrollador.
- Opiniones.
- Permisos.
- Número de usuarios.
- Fecha de actualización.
Y elimina las extensiones que ya no utilices.
17. Dar demasiada información en formularios
No todos los formularios necesitan todos tus datos.
Si una página te pide información personal, piensa si realmente es necesaria para realizar la acción.
Por ejemplo, para determinados servicios puede ser necesario proporcionar algunos datos.
Pero si una página desconocida solicita información excesiva sin explicar claramente para qué la necesita, es mejor desconfiar.
Cuanta menos información personal compartas innecesariamente, menor será la cantidad de datos que podría quedar expuesta.
18. No revisar la configuración de privacidad
Muchas aplicaciones y redes sociales permiten configurar quién puede ver determinados contenidos.
Sin embargo, muchas personas nunca revisan estas opciones después de crear la cuenta.
Dedica unos minutos a revisar:
- Quién puede ver tus publicaciones.
- Quién puede enviarte mensajes.
- Quién puede encontrarte.
- Qué información aparece públicamente.
- Qué aplicaciones tienen acceso.
- Qué datos compartes.
No tienes que cambiar absolutamente todas las opciones.
Simplemente asegúrate de entender qué información estás haciendo pública.
19. Utilizar servicios sin leer sus opciones de privacidad
Cuando instalamos una aplicación o nos registramos en una página, solemos aceptar las condiciones rápidamente.
Es comprensible, porque algunos textos pueden ser muy largos.
Sin embargo, en servicios especialmente importantes conviene revisar al menos las opciones relacionadas con privacidad.
Busca información sobre:
- Datos que recopila el servicio.
- Permisos.
- Compartición de información.
- Publicidad personalizada.
- Eliminación de la cuenta.
No necesitas convertirte en experto legal.
Simplemente debes saber qué información estás entregando y cómo se utiliza.
20. Pensar que borrar una publicación significa que desaparece completamente
Eliminar una publicación puede hacer que deje de estar visible en tu perfil, pero eso no significa necesariamente que nadie haya podido verla.
Alguien puede haber:
- Hecho una captura.
- Descargado la fotografía.
- Guardado el vídeo.
- Compartido el contenido.
Por eso es recomendable pensar antes de publicar.
Una buena regla es:
No publiques algo que no querrías que pudiera circular fuera de tu control.
21. Confiar demasiado en el modo incógnito
El modo incógnito o navegación privada puede ser útil para determinadas situaciones, pero no te hace completamente anónimo.
No significa que desaparezcas de Internet.
Tu proveedor de Internet, las páginas que visitas y determinados servicios pueden seguir tener información sobre la actividad realizada.
El modo incógnito sirve principalmente para evitar que determinados datos, como el historial local o algunas cookies, permanezcan en el dispositivo después de cerrar la sesión.
Por eso no debes utilizarlo pensando que proporciona anonimato absoluto.
22. Utilizar la misma dirección de correo para absolutamente todo
Utilizar una única dirección de correo para todas tus actividades puede facilitar la gestión, pero también concentra muchos servicios alrededor de una sola cuenta.
Una estrategia práctica puede ser separar determinados usos.
Por ejemplo:
Correo principal: cuentas importantes y personales.
Correo secundario: registros, newsletters y servicios menos importantes.
Esto no es obligatorio, pero puede ayudarte a organizar mejor tus cuentas y reducir la exposición de tu dirección principal.
23. No hacer copias de seguridad
La privacidad y la seguridad también están relacionadas con la pérdida de información.
Si tu dispositivo falla o es robado, podrías perder fotografías, documentos y otros archivos.
Por eso es recomendable realizar copias de seguridad de la información importante.
Puedes utilizar:
- Almacenamiento en la nube.
- Disco externo.
- Otro dispositivo.
Las copias de seguridad no impiden que alguien robe tus datos, pero pueden evitar que pierdas información importante.
24. Una rutina sencilla para proteger tu privacidad
No necesitas cambiar todos tus hábitos de un día para otro.
Puedes empezar con una pequeña revisión.
En el móvil
Revisa permisos, aplicaciones instaladas y método de bloqueo.
En las redes sociales
Comprueba quién puede ver tus publicaciones y tu información personal.
En tus cuentas
Utiliza contraseñas únicas y activa la autenticación en dos pasos.
En el navegador
Elimina extensiones innecesarias y mantén el navegador actualizado.
En tus archivos
Elimina información que ya no necesitas y realiza copias de seguridad de lo importante.
En Internet
No pulses enlaces sospechosos ni compartas información personal innecesariamente.
Los 10 errores más importantes que debes recordar
Si quieres quedarte únicamente con las ideas principales, recuerda estos diez errores:
- Compartir demasiada información en redes sociales.
- Publicar tu ubicación en tiempo real.
- Reutilizar contraseñas.
- No utilizar autenticación en dos pasos.
- Aceptar todos los permisos de las aplicaciones.
- Pulsar enlaces sin comprobarlos.
- Descargar aplicaciones de fuentes desconocidas.
- Utilizar dispositivos sin bloqueo.
- No actualizar el sistema.
- Confiar demasiado en el modo incógnito.
Evitar estos errores puede mejorar considerablemente tu privacidad digital.
Conclusión
Proteger tu privacidad en Internet no significa desaparecer de las redes sociales ni dejar de utilizar aplicaciones y servicios online.
Se trata de tener más control sobre la información que compartes y saber quién puede acceder a ella.
Pequeños errores, como utilizar la misma contraseña en varias cuentas, aceptar permisos innecesarios o publicar tu ubicación, pueden proporcionar mucha más información de la que imaginamos.
La solución tampoco tiene que ser complicada.
Utiliza contraseñas fuertes y diferentes, activa la autenticación en dos pasos, revisa los permisos de las aplicaciones, mantén tus dispositivos actualizados y piensa antes de publicar información personal.
También debes aprender a reconocer correos, mensajes y páginas sospechosas.
Y recuerda algo importante: la privacidad no consiste en no compartir absolutamente nada, sino en decidir conscientemente qué compartes, con quién y para qué.
Cuanto más control tengas sobre tus datos, más difícil será que otra persona pueda utilizarlos en tu contra.