Si alguna vez has estado jugando en un PC, una consola o incluso en un móvil, probablemente hayas escuchado hablar de los FPS. Es uno de los términos más utilizados cuando se habla de rendimiento en videojuegos, pero no todo el mundo sabe exactamente qué significa ni por qué puede afectar tanto a la experiencia de juego.
Los FPS son especialmente importantes cuando notas que un juego va a tirones, la imagen no se mueve con fluidez o quieres conseguir una experiencia más rápida en juegos competitivos.
Sin embargo, tener más FPS no siempre significa que el juego vaya a verse mejor. También influyen el monitor, la tarjeta gráfica, el procesador y la configuración del juego.
En este artículo vamos a explicar qué son los FPS, cuántos necesitas y qué puedes hacer si tienes pocos FPS en tus juegos.
1. ¿Qué significa FPS?
FPS significa Frames Per Second, que en español se traduce como fotogramas por segundo.
Un fotograma es una imagen individual que aparece en pantalla. Un videojuego genera muchas imágenes consecutivas para crear la sensación de movimiento.
Por ejemplo, si un juego funciona a 60 FPS, significa que el ordenador o la consola está generando aproximadamente 60 imágenes cada segundo.
Si funciona a 30 FPS, genera unas 30 imágenes por segundo.
Por tanto, cuanto mayor sea el número de FPS, más imágenes puede mostrar el dispositivo durante un segundo y, en determinadas condiciones, más fluido puede parecer el movimiento.
2. ¿Por qué son importantes los FPS?
Los FPS influyen principalmente en la fluidez de la imagen.
Cuando un juego funciona con pocos FPS, puedes notar que los movimientos son menos suaves. Las animaciones pueden parecer entrecortadas y mover la cámara puede resultar menos agradable.
En cambio, cuando los FPS aumentan, los movimientos pueden verse más fluidos.
Esto es especialmente importante en juegos en los que necesitas reaccionar rápidamente, como shooters, juegos de carreras o títulos competitivos.
Por ejemplo, no se siente exactamente igual jugar a 30 FPS que a 60 FPS. La diferencia puede ser todavía más evidente al pasar de 60 a 120 FPS, especialmente si utilizas un monitor con una alta tasa de refresco.
3. ¿Cuántos FPS necesitas para jugar?
No existe una cifra que sea perfecta para todos los jugadores.
Como referencia general:
- 30 FPS: jugable en muchos juegos, pero la imagen puede sentirse poco fluida.
- 60 FPS: buen objetivo para la mayoría de jugadores.
- 120 FPS: experiencia bastante más fluida si tu monitor puede aprovecharlos.
- 144 FPS: muy interesante para juegos competitivos.
- 165 FPS o más: puede ser útil para jugadores que buscan una gran fluidez.
- 240 FPS o más: principalmente interesante para jugadores competitivos y equipos preparados para aprovecharlos.
Esto no significa que necesites 144 o 240 FPS para disfrutar de un videojuego.
Si juegas a juegos de aventura, estrategia o títulos poco exigentes, probablemente 60 FPS sean más que suficientes.
En juegos competitivos, en cambio, conseguir una tasa de FPS alta y estable puede ofrecer una experiencia más rápida y precisa.
4. FPS y Hz no son lo mismo
Esta es una de las confusiones más habituales.
Los FPS dependen principalmente del dispositivo que ejecuta el juego.
Los Hz, o hercios, indican cuántas veces por segundo puede actualizar la imagen un monitor.
Por ejemplo, puedes tener:
- Un juego funcionando a 120 FPS.
- Un monitor de 60 Hz.

En este caso, el ordenador está generando 120 imágenes por segundo, pero el monitor no puede mostrar todas esas actualizaciones.
También puede ocurrir lo contrario:
- Monitor de 144 Hz.
- Juego funcionando a 50 FPS.
El monitor puede actualizarse hasta 144 veces por segundo, pero el ordenador solamente está generando 50 fotogramas.
Por eso, FPS y Hz deben estar equilibrados.
Si quieres aprovechar un monitor de 144 Hz, tiene sentido disponer de un equipo capaz de generar una cantidad elevada y estable de FPS.
5. ¿Qué componente determina los FPS?
No existe un único componente responsable de los FPS.
El rendimiento depende de varios elementos del equipo.
La tarjeta gráfica, también conocida como GPU, tiene una importancia enorme porque se encarga de procesar gran parte de los gráficos del videojuego.
El procesador, o CPU, también puede limitar el rendimiento, especialmente en juegos que dependen mucho de la capacidad de procesamiento.
La memoria RAM también puede influir en el rendimiento general, especialmente si tienes poca memoria disponible.

Además, el almacenamiento, los controladores, las temperaturas y la configuración del juego pueden afectar al rendimiento.
Por eso no basta con comprar una tarjeta gráfica potente. Si el resto del equipo no está equilibrado, puedes encontrarte con limitaciones.
6. ¿Por qué tengo pocos FPS?
Si un juego funciona peor de lo esperado, puede haber diferentes causas.
Una de las más frecuentes es utilizar una configuración gráfica demasiado exigente para el hardware del equipo.
Por ejemplo, jugar con resolución muy alta, sombras al máximo y efectos gráficos avanzados puede reducir considerablemente los FPS.
Otro problema habitual son las temperaturas elevadas.
Si el procesador o la tarjeta gráfica alcanzan temperaturas demasiado altas, pueden reducir su velocidad para protegerse. Esto puede provocar una pérdida de rendimiento.
También puede ocurrir que haya programas ejecutándose en segundo plano y utilizando recursos del ordenador.
Por eso, antes de comprar componentes nuevos, conviene comprobar qué está limitando realmente el rendimiento.
7. Cómo saber cuántos FPS tienes
Muchos videojuegos permiten mostrar los FPS directamente desde sus opciones.
También existen herramientas que permiten mostrar información del rendimiento mientras juegas.
Esto resulta muy útil porque te permite saber si realmente tienes un problema.
Por ejemplo, imagina que un juego funciona normalmente a 120 FPS, pero cada cierto tiempo baja hasta 40 FPS.
En ese caso, el problema no es solamente la media de FPS. También existe una falta de estabilidad que puede provocar tirones.
Por eso es importante fijarse tanto en la cantidad de FPS como en cómo se mantienen durante la partida.
8. Más FPS no siempre significa mejor experiencia
Puede parecer lógico pensar que cuantos más FPS tengas, mejor será siempre el juego.
Pero la realidad es algo más compleja.
Si tienes un monitor de 60 Hz, conseguir 300 FPS no significa que vayas a ver 300 actualizaciones completas por segundo.
Además, generar muchos más FPS de los que realmente necesitas puede aumentar el consumo de recursos y energía.
Lo importante es conseguir una cantidad de FPS estable y adecuada para tu monitor y tus juegos.
Por ejemplo, para muchos jugadores es preferible mantener 60 FPS estables que tener una media de 100 FPS con caídas constantes hasta 30.
La estabilidad es fundamental.
9. Cómo aumentar los FPS sin gastar dinero
Si tienes pocos FPS, no siempre necesitas comprar componentes nuevos.
Puedes empezar reduciendo algunas opciones gráficas del juego.
Entre las configuraciones que más pueden afectar al rendimiento suelen encontrarse:
- Resolución.
- Sombras.
- Iluminación.
- Reflejos.
- Distancia de dibujado.
- Efectos visuales.
- Oclusión ambiental.
- Antialiasing.
No es necesario poner todo al mínimo.
Puedes reducir primero las opciones que más rendimiento consumen y mantener otras en niveles medios o altos para conservar una buena calidad visual.
También puedes cerrar programas innecesarios antes de jugar y comprobar que los controladores de la tarjeta gráfica estén actualizados.
10. ¿Qué hacer si los FPS bajan de repente?
Si normalmente juegas con buen rendimiento pero los FPS empiezan a caer después de unos minutos, presta atención a las temperaturas.
Un ordenador puede funcionar correctamente al principio y comenzar a perder rendimiento cuando sus componentes se calientan demasiado.
Comprueba que los ventiladores estén funcionando correctamente y que las entradas y salidas de aire no estén obstruidas por polvo.
También es recomendable colocar el PC en una zona donde pueda expulsar el aire caliente correctamente.
Si las temperaturas son normales, revisa si algún programa comienza a consumir muchos recursos mientras juegas.
11. ¿Cuántos FPS son recomendables según el tipo de juego?
La cantidad ideal depende mucho del género.
En juegos de historia, aventuras o estrategia, 60 FPS suelen proporcionar una experiencia muy buena.
En juegos de carreras, acción o deportes, también puede ser interesante disponer de 60 FPS o más para conseguir movimientos más fluidos.
En shooters competitivos, los jugadores que buscan el máximo rendimiento pueden beneficiarse de tasas de refresco superiores y de FPS elevados.
Sin embargo, esto no significa que un jugador necesite obligatoriamente 240 FPS para competir.
La diferencia entre 60 y 120 FPS puede ser importante, pero también debes tener en cuenta tu nivel de juego, el monitor que utilizas y el hardware disponible.
12. Lo importante es encontrar un equilibrio
Los FPS son una parte importante del rendimiento de un videojuego, pero no deben analizarse de forma aislada.
Para conseguir una buena experiencia necesitas combinar varios elementos: hardware suficiente, una configuración gráfica adecuada, temperaturas controladas y un monitor capaz de aprovechar el rendimiento del equipo.
Si tienes un PC que genera 120 FPS pero un monitor de 60 Hz, no estarás aprovechando todo ese potencial visual.
Por otro lado, comprar un monitor de 240 Hz no tiene mucho sentido si tu ordenador solamente consigue 50 FPS en los juegos que utilizas.
La clave está en encontrar un equilibrio entre todos los componentes.
Conclusión
Los FPS son el número de fotogramas que un dispositivo genera cada segundo y tienen una gran influencia en la fluidez de los videojuegos.
Para muchos jugadores, 60 FPS son un objetivo excelente. Si utilizas un monitor de 120, 144 o 165 Hz y tienes un equipo capaz de mantener una tasa de FPS elevada, puedes disfrutar de una experiencia todavía más fluida.
Sin embargo, no necesitas perseguir cifras enormes si no las vas a aprovechar.
Si tienes problemas de rendimiento, empieza por identificar la causa. Comprueba los FPS, revisa las temperaturas, cierra programas innecesarios y ajusta la configuración gráfica antes de gastar dinero en nuevos componentes.
Unos FPS altos son importantes, pero unos FPS estables y adecuados para tu equipo son todavía más importantes.